
15 consejos
1.
Reconcíliate de verdad con aquel hermano(a) del presente o del
pasado con quien te encuentras más distanciado. Que le puedas dar un abrazo,
por lo menos en tu corazón. Que sea para siempre. No lo pienses mucho. No
des entrada a los recuerdos, porque no lo harás. Si lo haces, verás que no
cuesta tanto y que te has quitado un gran peso de encima.
2.
En todo aquello que no te perdonas, déjate perdonar por Dios que
quiere hacerlo, pero no puede porque tú no le dejas. ¿Hasta cuándo?
3.
Desata tu corazón de aquello que no te lleva al cielo ni te llevas al
cielo. Regala algo que realmente quieres, a lo que estás muy aficionado, que
te gusta mucho. Descarga lastre, hazte un poco más libre para poder amar
mejor a Dios y a los hermanos.
4.
Ayuna dejando de comer un poco de aquello que más te gusta. Pero
sobre todo ayuna de ti mismo; la mejor manera de hacer esto es dando de
comer a los demás: ofréceles el alimento de tu tiempo, de tu sonrisa, de tu
amistad y apoyo sinceros en cualquier momento, a cualquier hora del día o de
la noche; de tu comprensión, de tu perdón, de tu compañía…
5.
Abre tu corazón al que sufre, al pobre, al marginado. Sal de tu
cómodo castillo por un rato, camina por las calles y mírales a los ojos,
pues los verás por toda la eternidad. Ruega por ellos todos los días: son
los hermanos que el Padre te ha encargado. Visita a los enfermos más pobres
al menos una vez. Son el mismo Cristo abandonado en la cruz de su dolor.
6.
Es momento de hacer penitencia para reparar por tus pecados. El
sacrificio más agradable a Dios: renunciar a hablar mal de mis hermanos. Ni
una sola palabra mala contra nadie en estos 40 días. ¿Podrás? Tal vez será
más fácil darse de latigazos, ¿verdad?
7.
Dar lo que te sobra no es dar. Entre lo que te sobra y “dar la vida”
hay un amplio margen. ¿A qué nivel de la banda te piensas situar? ¿Cuál será
la medida de tu don? ¿Cuántos grados en el termómetro de tu entrega? Aquí
lo importante es no engañarse porque el Señor lo ve todo.
8.
Saca de la cárcel al menos a uno. De la cárcel de tu indiferencia, de
tu desprecio, de tu prejuicio. Dale el indulto. Escribe el decreto de
excarcelación con nombre y apellidos, hoy, y luego ponlo a los pies del
altar, para que conste.
9.
Visita al Señor todos los días, pero disfrútalo, gózalo, sin prisa,
en una conversación sabrosa. No seas grosero con el Rey, no seas maleducado
con el Señor de la vida y de la historia. Si te aburres estando con Él,
entonces conviene que te examines a fondo porque significa que tienes un
espíritu tosco, insensible, incapaz de apreciar la Belleza, la Bondad, el
Bien.
10.
Si es que no estás “atascado” de mundo, de ti mismo, de tu egoísmo;
si no te has “atragantado” con la vanidad, con los placeres, con tus
compromisos sociales, entonces acepta su invitación a comer que te hace
todos los días. Te ha preparado el manjar suculento de sus palabras que
sacian el corazón cuando uno tiene hambre de verdad. El banquete de su
propio Cuerpo y Sangre que te fortalece para el camino, que te da la paz,
que te alegra el corazón. No seas ingrato.
11.
¿Quieres una penitencia mayor? Habla bien de quien te ha hecho mal.
Pero que te quede claro que, en realidad, esto no es penitencia, sino el
sacrosanto mandato del amor: “amad a vuestros enemigos”. Es decir, no es la
gran cosa, es el gran deber. Además estarás haciendo un gran apostolado pues
el mal se vence con el bien. Inténtalo, a ver si puedes.
12.
Es un buen tiempo para medir el peso del pecado, y en particular del
tuyo. No sólo pesa mucho, sino que es terriblemente dañino. Destruye todo lo
que encuentra a su paso. A veces se ve, en ocasiones está escondido en la
mente y en el corazón. No nos conviene, porque nos arranca de los brazos de
Dios. Comienza a abandonarlo, a odiarlo, a destruirlo. Lo recomendable: una
buena, sincera, contrita y profunda confesión, es decir volver a los brazos
de Dios, que es Amor y misericordia.
13.
Antes de subir al cielo, ya resucitado, Jesús dijo algunas palabras
que eran como su testamento de acción, su recomendación clave. Algo
realmente muy importante debía ser, ¿no te parece? Dijo; “id al mundo
entero y predicad el Evangelio a todas las gentes”. ¿Qué tal unas misiones
de Semana Santa? Sería la culminación perfecta de una buena Cuaresma:
oración, penitencia, caridad, evangelización, y miles de corazones
confortados humana y espiritualmente.
14.
No te digo que pases la noche en oración, aunque te sea fácil
festejar hasta altas horas de la madrugada. No te exijo que estés todo el
día en la iglesia, aunque transcurras un montón de tiempo en estadios,
cines, salas de fiesta, tiendas, bares y similares o tal vez dormitando
sobre un montón de arena bajo el sol. Pero por lo menos 15 minutos de
diálogo íntimo con el Señor te han de hacer mucho bien, ¿no crees? Comienza
hoy mismo, sin dilación.
15.
Una Cuaresma sin María, sería triste. Camina especialmente a su lado
durante este tiempo. Es buena Maestras, excelente Consejera, sabe de penas y
dolores como nadie, te puede enseñar a rezar, y hará que acabes enamorándote
de Jesús… Te ha de llevar al cielo. Te conviene. ¿Qué tal 1 misterio del
Rosario rezado con amor durante 40 días? Serían 400 oraciones de alabanza y
de petición; te dirigirías 40 veces con el Padre; adorarías a la Trinidad
Santa otras 40 veces. No está nada mal.
CALENDARIO DE CUARESMA
PROPÓSITO PARA CADA DÍA
- «Cada año la Cuaresma nos ofrece una ocasión
providencial para profundizar en el sentido y el valor de ser
cristianos, y nos estimula a descubrir de nuevo la misericordia de Dios
para que también nosotros lleguemos a ser misericordiosos con nuestros
hermanos.» (Benedicto XVI, Mensaje para la Cuaresma 2008).
Propósito: Buscaré un tiempo para leer un pasaje evangélico.
- Dios no acepta el sacrificio de los que provocan
la desunión, los despide del altar para que antes se reconcilien con sus
hermanos: Dios quiere ser pacificado con oraciones de paz. La obligación
más bella para Dios es nuestra paz, nuestra concordia, la unidad en el
Padre, el Hijo y el Espíritu Santo de todo el pueblo fiel.
(San Cipriano de Cartago).
Propósito: Buscaré acercarme a alguien que me haya ofendido, buscando
la mutua reconciliación.
- El sacrificio no es virtud distinta del amor, es
una cualidad del amor, esencial, medida del amor.
Propósito: Ofreceré a Cristo el pequeño sacrificio de no tomar mucho
de algo que me guste particularmente en la comida.
- ¿Por qué quieres dilatar tu propósito? Levántate,
y comienza en este momento, y di: Ahora es tiempo de obrar, ahora es
tiempo de pelear, ahora es tiempo conveniente para enmendarme (La
imitación de Cristo).
Propósito: Buscaré hablar siempre bien de todas las personas.
- El mérito de llevar la cruz no está en el peso de
ésta, sino en el modo de llevarla. Hay que fijarse en la calidad de las
acciones y no es su grandeza y número. (Albino Luciani).
Propósito: Haré tres sacrificios personales, ofreciéndolo por los
cristianos que sufren.
- Lo que cura al hombre no es
esquivar el sufrimiento y huir ante el dolor, sino la capacidad de
aceptar la tribulación, madurar en ella y encontrar en ella un sentido
mediante la unión con Cristo, que ha sufrido con amor infinito.
(Encíclica Spe Salvi del Papa Benedicto XVI).
Propósito:
ofreceré un pequeño sacrificio hoy por algún
familiar que necesite de mis oraciones.
- Con tan buen amigo presente -nuestro Señor
Jesucristo-, con tan buen capitán, que se puso el primero en el padecer,
todo se puede sufrir. Él ayuda y da esfuerzo, nunca falta, es verdadero
amigo (Santa Teresa de Jesús).
Propósito: Invitaré a otra persona a
vivir estos propósitos de Cuaresma.
- No hay momento tan precioso para pedir a Dios
nuestra conversión como el de la Santa Misa (Santo Cura de Ars).
Propósito: Me quedaré cinco minutos después de la misa de este
domingo, para agradecerle a Dios especialmente por haberle recibido.
- La Cuaresma es una oportunidad para "volver a ser"
cristianos, a través de un proceso constante de cambio interior y de
progreso en el conocimiento y en el amor de Cristo. La conversión no se
realiza nunca de una vez para siempre, sino que es un proceso, un camino
interior de toda nuestra vida. (Benedicto XVI, Audiencia del 21 de
febrero de 2007)
Propósito:
Me preocuparé por leer Mensaje del Papa para la Cuaresma.
- Nuestro progreso se realiza por medio de la
tentación y nadie puede conocerse a sí mismo si no es tentado, ni nadie
puede ser coronado si no ha vencido, ni puede vencer si no ha luchado,
ni puede luchar si carece de enemigo y de tentaciones (San Agustín).
Propósito: Cuidaré que mi trato con los
demás sea respetuoso y cortés.
- Mis ojos están felices porque mis manos enjugan
las lágrimas. Hágalo así usted también. Le aseguro que funciona (Beata
Teresa de Calcuta).
Propósito: Buscaré dedicar un momento del día para ayudar a alguna
persona que lo necesite (familiar, amigo, compañero de trabajo).
- Lo que cura al hombre no es
esquivar el sufrimiento y huir ante el dolor, sino la capacidad de
aceptar la tribulación, madurar en ella y encontrar en ella un sentido
mediante la unión con Cristo, que ha sufrido con amor infinito.
(Encíclica Spe Salvi del Papa Benedicto XVI).
Propósito:
ofreceré un pequeño sacrificio hoy por algún
familiar que necesite de mis oraciones.
- El alma que ha consentido la culpa se ha de
horrorizar de sí misma y limpiarse lo más pronto que pueda, por el
respeto que debe tener a los ojos de Dios, que la está mirando (San
Francisco de Sales)
Propósito: Antes de acostarme, examinaré delante de un crucifijo mis
faltas, me arrepentiré, pediré perdón por ellas y haré un buen propósito
para el día siguiente.
- Volver a empezar, no correr al primer golpe. Ayer
fui malo o menos fervoroso, hoy seré mejor. Ayer pasaron por mi alma
muchas lágrimas, muchos quebrantos, muchas cosas que sentir, mañana no
pasarán, he de volver a empezar.
Propósito: Haré un esfuerzo especial en mis conversaciones para no
sólo evitar hablar mal de los demás, sino incluso resaltar sus cualidades.
- La conversión consiste en aceptar libremente y con
amor que dependemos totalmente de Dios, nuestro verdadero Creador; que
dependemos del amor. (Benedicto XVI, Audiencia del 21 de febrero de
2007)
Propósito: Buscaré darle gusto a algún miembro de mi familia con el
que no suelo ser muy delicado.
- Orad, orad, orad; la oración es la llave de los
tesoros de Dios; es el arma del combate y de la victoria en toda la
lucha por el bien y contra el mal (Papa Pío XII).
Propósito: Me acercaré a recibir la
comunión ofreciéndola por el incremento de las vocaciones misioneras.
- Los demonios no son los que han crucificado a
Cristo; eres tú quien, con ellos, lo has crucificado y lo sigues
crucificando todavía, deleitándote en los vicios y en los pecados. (San
Francisco de Asís).
Propósito: Buscaré un momento para
visitar a Cristo en la Eucaristía.
- ¡No tengáis miedo! ¡Abrid de par en par las
puertas a Cristo! Abrid vuestros corazones, vuestras vidas, dudas,
vuestras dificultades, alegrías y afectos a su fuerza salvífica y dejad
que Él entre en vuestros corazones. ¡No tengáis miedo! ¡Cristo sabe lo
que hay dentro del hombre! ¡Solo Él lo sabe! (Juan Pablo II)
Propósito: Ofreceré a Dios mi
trabajo o mis estudios por el compañero(a) que más lo necesite.
- "Cristo amó a la Iglesia y se
entregó a sí mismo por ella" (3, 5). No la
constituyó con un acto formal, jurídico, sino que la engendró con sus
obras y su palabra, con sus lágrimas y sufrimientos, derramando por ella
literalmente hasta la última gota de su preciosa Sangre. La Iglesia vale
la cruz de Cristo (Álvaro Corcuera)
Propósito: Haré un acto de caridad con algún necesitado
- Se da prisa en buscar la centésima oveja que se
había perdido [...] ¡Maravillosa condescendencia de Dios que así busca
al hombre; dignidad grande del hombre, así buscado por Dios (San
Bernardo).
Propósito: Hoy buscaré acercarme al sacramento de la confesión, para
ir mejor preparado a recibir a Cristo Eucaristía en la misa dominical.
- El hombre ha sido creado para la felicidad eterna
y verdadera, que sólo el amor de Dios puede dar. […] Todo hombre, para
poder caminar en la justa dirección, necesita ser orientado hacia la
meta final. Esta meta última, en realidad, es el mismo Cristo Señor,
vencedor del pecado y la muerte, que se nos hace presente de modo
especial en la Celebración Eucarística (Sacramentum Caritatis, n. 30).
Propósito:
Invitaré a algún amigo a visitar conmigo a Cristo Eucaristía.
- Quien no se arrepiente de verdad, no ama de veras;
es evidente que cuanto más queremos a una persona, tanto más nos duele
haberla ofendido. (Santo Tomás de Aquino)
Propósito: Perdonaré sinceramente a
aquellos que hoy me puedan causar alguna molestia o incomodidad, sin
hacerles notar que me ofendieron.
Podemos aplicar a la
confesión la célebre frase de San Agustín: el que te creó sin ti, no te
salvará sin ti. También este momento de nuestra vida cristiana ha de ser
considerado con humildad de niño y con coraje de hombre (Pablo VI).
Propósito: Haré un acto de servicio a
alguien sin que se dé cuenta. Sólo lo veremos Dios y yo.
- En la Cruz Cristo grita: “Tengo sed” (Jn
19,28), revelando así una ardiente sed de amar y de ser amado por todos
nosotros. Sólo cuando percibimos la profundidad y la intensidad de este
misterio nos damos cuenta de la necesidad y la urgencia de que lo amemos
“como” Él nos ha amado. (Mensaje de SS. Benedicto XVI para la Jornada
de la Juventud, 2007)
Propósito: En vez de escuchar música, dedicaré un buen tiempo para
conversar con mis familiares o mis amigos.
- Conoce verdaderamente la Pasión sólo quien
reconoce que es también obra suya. [...] Soy yo Judas que traiciona,
Pedro que niega, la multitud que grita «¡A Barrabás, no a ése!». Cada
vez que he preferido mi satisfacción, mi comodidad, mi honor, a Cristo,
se ha realizado esto (P. Raniero Cantalamessa).
Propósito: Hoy usaré internet solamente para aquellas cosas
relacionadas con mis estudios o trabajo.
- Cuando estamos con Cristo, nos nace rechazar
intensamente el pecado, no tanto por miedo, sino por el santo temor de
Dios, por el temor de perder el amor, porque no podemos vivir sin Él.
«Quédate conmigo y no permitas que me separe de ti» (Álvaro Corcuera).
Propósito: Buscaré descubrir a Dios en todo, usando con naturalidad
formas como: «gracias a Dios», «si Dios quiere», «que Dios te bendiga», «que
Dios te pague».
- No penséis nunca que sois desconocidos a los ojos
de Cristo [...] Cada uno de vosotros es precioso para Cristo, Él os
conoce personalmente y os ama tiernamente, incluso cuando uno no se da
cuenta de ello. (Juan Pablo II, Jornada Mundial de la Juventud.
Jubileo del año 2000)
Propósito: Antes de cada comida
bendeciré los alimentos.
- En la tierra hasta la alegría suele parar en
tristeza; pero para quien vive según Cristo, incluso las penas se
truecan en gozo (San Juan Crisóstomo).
Propósito: Trataré a los demás con
paciencia y buenos modales.
- Date cuenta, pues, de dónde has caído,
arrepiéntete y vuelve a tu conducta primera (Ap 2, 5)
Propósito: Dedicaré unos 10 minutos del día para leer la Biblia.
- Oh hombre, ¿cómo te atreves a pedir, si tú te
resistes a dar? Quien desee alcanzar misericordia en el cielo debe él
practicarla en este mundo (San Cesareo de Arles).
Propósito: Buscaré algún pobre y le
ayudaré con una limosna adaptada a mis posibilidades.
- Sólo el perdón divino y su amor recibido con
corazón abierto y sincero nos dan la fuerza para resistir al mal y para
no “pecar más”, para dejarnos golpear por el amor de Dios, que se
convierte en nuestra fuerza (Papa Benedicto XVI, 25 de marzo de 2007).
Propósito: Invitaré a una persona a rezar un Padrenuestro en acción
de gracias por algún beneficio recibido.
- Conoce el Señor la fragilidad humana para caer en
el pecado, pero, como es bueno, no nos deja desesperar, sino más bien se
compadece y nos da la penitencia como remedio saludable (San Cirilo).
Propósito: Haré un esfuerzo especial para cumplir mis tareas y
trabajos con perfección y profesionalidad.
- A la tarde te examinarán en el amor. Aprende a
amar a Dios como Dios quiere ser amado y deja tu propia condición (San
Juan de la Cruz).
Propósito: Me esforzaré por recibir a
todos con una sonrisa.
- Redimida por su sangre, ninguna vida humana es
inútil o de poco valor, porque todos somos amados personalmente por Él
con un amor apasionado y fiel, con un amor sin límites. (Mensaje del
Papa Benedicto XVI para la Jornada de la Juventud, 2007)
Propósito: En vez de ver la televisión, acudiré a la celebración del
Domingo de Ramos y pasaré el resto del día en familia.
- Si deseamos llegar a la Pascua santificados en el
alma y en el cuerpo, debemos poner un interés especialísimo en la
adquisición de la caridad. (San Gregorio Magno, Sermón 10, sobre la
Cuaresma, 3-5).
Propósito: Acudiré al sacramento de la confesión para llegar mejor
preparado a las celebraciones de la Pascua.
- Invitándonos a considerar la limosna con una
mirada más profunda, que trascienda la dimensión puramente material, la
Escritura nos enseña que hay mayor felicidad en dar que en recibir.
(...) Cada vez que por amor de Dios compartimos nuestros bienes con el
prójimo necesitado experimentamos que la plenitud de vida viene del amor
y lo recuperamos todo como bendición en forma de paz, de satisfacción
interior y de alegría (Benedicto XVI, Mensaje para la Cuaresma 2008).
Propósito:
Hoy buscaré que uno de mis temas de conversación
sea algo relacionado con Dios, dejando de lado cualquier respeto humano o
vergüenza.
- La conversión es primeramente una obra de la
gracia de Dios que hace volver a él nuestros corazones: "Conviértenos,
Señor, y nos convertiremos" (Lm 5,21). Dios es quien nos da la fuerza
para comenzar de nuevo (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1432).
Propósito: Rezaré un viacrucis, pidiéndole a Dios la fuerza para ser
un cristiano coherente.
- El diablo no puede dominar a los siervos de Dios
que de todo corazón confían en Él. Puede, sí, combatirlos, pero no
derrotarlos (Pastor de Hermas).
Propósito: Haré una visita a la
eucaristía, pidiendo por el Papa.
- Lo que cura al hombre no es
esquivar el sufrimiento y huir ante el dolor, sino la capacidad de
aceptar la tribulación, madurar en ella y encontrar en ella un sentido
mediante la unión con Cristo, que ha sufrido con amor infinito. (Encíclica
Spe Salvi del Papa Benedicto XVI).
Propósito:
ofreceré un pequeño sacrificio hoy por algún
familiar que necesite de mis oraciones.
- Hay que orar, no para dejar de ser tentados -cosa
imposible-, sino para no ser enredados en la tención, como sucede a los
que son atrapados y vencidos por ella (Orígenes).
Propósito: Me esforzaré por mantener en orden mi habitación,
despacho, escritorio, etc.
- Reconciliaos con Dios. A quien no conoció pecado,
le hizo pecado por nosotros para que en Él fuéramos justicia de Dios
(2 Cor 5, 20-21)
Propósito: Besaré con gran devoción un crucifijo, en señal de
agradecimiento por el don de la fe.